FestivalGastro Cervecero Michoacán 2014: Todo un sueño.

¡Despertamos paladares dormidos!

Hey Beerlovers! Es increíble saludarlos por este medio.

Al final del día nos une el gran interés por la cultura cervecera pero sobre todo el espíritu de compartir momentos inolvidables, creo yo, eso es lo que nos enriquece como seres humanos: ¡Compartir!

Quiero hacer precisamente eso, compartir con ustedes uno de los fines de semana más increíbles que pude vivir. Para ello, quiero contextualizarlos primero.

Festival GastroCervecero 2014 Morelia/Uruapan

Llegamos el viernes próximo a la inauguración del festival. Emocionados, acalorados, concentrados en la tarea que teníamos delante de nosotros, pero sobre todo ansiosos de recibir a las cerveceras y cervecerías que vendrían de diferentes partes de la república y el mundo para enaltecer nuestros sentidos sorbo a sorbo.

Llegó el primer camión y con el un peculiar sonido de reversa el cual detonó en nosotros una gran emoción al saber que dentro de el vendrían: cervezas nuevas, cervezas conocidas, las favoritas de público y por supuesto mucho amor embotellado. Con el esfuerzo de todos, descargamos el camión y comenzamos a colocar las mantas, lonas y afiches en los stands que nos fungirían como extensión de nuestra casa para recibir a visitantes de todos los estados de la republica.

Termino el día, a descansar. Ninguno de nosotros sabíamos a que nos enfrentaríamos a la mañana siguiente. ¡Que ingenuos! (A veces nos lo creemos)

Después de comer los chilaquiles más picosos de mi historia, muy listo con la playera indicada nos lanzamos al recinto que albergaría al festival con cede en Morelia. El Jardín del Orquidario.

El festival abrió la puerta, hieleras listas, música lista, todos en sus puestos. De esa manera comenzamos a ver como poco a poco la población de los Beerlovers comenzaba a incrementar. Los primeros en llegar al stand en donde yo me encontraba estaban escépticos, no entendían el concepto de comparar a una cerveza con el vino, ni que decir de tomarla en un vaso, ni mucho menos les fue de su agrado escuchar que son “claras y obscuras”…¿qué le pasa a este? Seguro eso pensaron por la cara que iban poniendo. Me la jugué y continúe con la charla cervecera, poco a poco el gesto fue modificándose, pasaron de la duda al interés y del interés a la curiosidad. En ese momento tome una de las botellas que teníamos disponibles y les serví un poco. El beerlover nuevo (aunque el no lo sabía aun) llevó el vaso hasta su nariz, aspiro… aspiro de nuevo, entonces voltea a verme con una mirada incrédula pero retadora, como diciendo: ¿Neta? Entonces sucedió, probó por primera vez una cerveza bien hecha y como se debe. ¡Wow! Ponerle atención a ese gesto justo delante de mí. ¡Estaba sucediendo un milagro!, alguien estaba usando sus sentidos por primera vez, consiente, decidido, atrevido y el resultado: un cervecero más a la gran lista que somos ya.

De primera mano esta experiencia me mantuvo un poco reflexivo a lo largo del día.

En un momento de la tarde, tuve la oportunidad de grabar momentos de magia con mi cámara. Recuerdo perfecto a un matrimonio bailando, a una pequeña junto a su mami disfrutando de una tarde increíble, de gente con sus perros, de familias, de bicicletas, de besos y mas besos, de abrazos, de risas, de alegría… sí, tarde de grandes cervezas.

Con ritmos de jazz y un funky increíble nos fuimos a descansar, cerramos las puertas y seguro los arboles y la explanada ya extrañaban el silencio y como no hacerlo si entraron miles y miles de personas esa tarde. Todos con una misión compartir.

 Día dos. Misión Cumplida.

Pues al igual que el día anterior abrimos las puertas del jardín. Esta vez no fue despacio, esta vez parecía que estuvieran esperando afuera para poder iniciar el recorrido al interior de la expo. La gente comenzaba a recorrer los stands que habían dejado pendientes el día anterior, escuche recomendaciones a novatos del festival, escuche risas y sobre todo emoción traducida en un muchos: “es la mejor que he probado”.

Me encontró la tarde comiendo exactamente a la mitad de la explanada. Ocupe un lugar junto a un par de familias que era la primera vez que nos veíamos los unos a los otros y aun así, sin temor y sin pena, le entre a un glorioso costillar que había elegido para comer. En ese momento, escuche los tonos de grandes canciones del jazz que había conocido años antes gracias a las recomendaciones de un tío mío muy querido. Fue una sensación increíble: cientos de personas disfrutando de ese momento. Y todos comulgando con el mismo tenor de siempre: la cerveza.

Creo que a todos nos pasa en algún momento que “algo” nos invita a detenernos un segundo y mirar dos veces lo que estamos haciendo y de esa manera hacer nuestro ese momento, momento que nos va a acompañar hasta el final de nuestra vida y que por lo menos a mi, hoy me invitan a compartirlo contigo y a escribir tomando una Founders IPA en el vaso del festival. Quisiera estar de nuevo en esa tarde.

Ya que bajó el sol, me decidí a disfrazarme de nuevo de camarógrafo y salí del stand en el que me encontraba a capturar cosas nuevas. De nueva cuenta no pude dejar de sonreír en el trayecto que camine, esta vez me detuve un segundo a mirar a una pareja; ella, se sabía más experimentada que el en el tema cervecero y de sus labios salieron las palabras precias: sin miedo y disfruta. Mi puño se cerro y por supuesto en mis adentros algo me dijo: misión cumplida.

Esta cultura cervecera que es de todos y para todos, se ha construido a base de mucho esfuerzo, de mucho trabajo, de amor y pasión. Ser parte del equipo pionero en esta nueva filosofía ha sido una gran aventura. El Festival Gastro Cervecero lo confirma. Sabemos que habrá muchos más festivales con este tema, sabemos que no somos los únicos pero si que somos únicos, somos los beerlovers y seguimos una filosofía simple.

Una filosofía que se resume en vivir bien, vivir lleno de amor y de cosas buenas dictadas por nuestros “lupulosos” corazones. Leer, estudiar, admirar y dignificar a la raza humana por medio de nuestras acciones. Apreciar con todos los sentidos, que es muy diferente a usarlos. Usarlos es mera naturaleza, apreciar algo es permitir que eso que disfrutas se permee en tu alma y haga de ti algo distinto. Te haga una persona diferente, te dignifique como ciudadano del planeta y de esa forma tu lo transmitas. Naturalmente dejas de ver la cerveza como “agüita con maíz” y dejas inmediatamente de pedir limones y cuanto chilito exista. Comienzas a pedir historia, arte y ciencia embotellada, comienzas a pedir grandes cervezas.

Entonces eres un Beerlover hecho y derecho.

Creo que me salí un poco de contexto, pero eso que escribo, multiplícalo por casi 19 mil almas que nos dimos el placer de ser Beerlovers al mismo tiempo.

Dios bendiga la cerveza, Dios bendiga nuestra filosofía y Dios te bendiga a ti. Que has entrado en ella.

 El tema un es largo pues el FGC y su extensión en Uruapan, bien merece la pena una cerveza más y que nos sigamos leyendo.

 

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