La cerveza y el Alma.

Mucho se ha hablado ya de los “pros” y los contras que tiene la cerveza para nuestra salud. Que si engorda, que si no engorda, que si es buena o mala y un debate sin fin entre la ciencia, la conciencia y la cerveza.

Pero, ¿el alma?

Muchas son las doctrinas filosóficas y teológicas, que se basan en el mismo concepto: Mente, cuerpo y espíritu. Por ello, sabemos que pasa con el cuerpo y con la mente al beber [buena] cerveza. El alma o espíritu…
¿No importan?  ¡Por supuesto que sí!

Acompáñame en un pequeño ejercicio. Cierra los ojos, respira despacio e imagina frente a ti una pinta servida con todo el cuidado del mundo. Tiene una gran espuma, cremosa, fascinantes colores, la temperatura ideal…¿Sientes esa felicidad? ¡Pues claro! Eso mismo que sentiste al imaginarlo pasa al beberla. Para quienes comparten esta idea conmigo sabrán que las sensaciones son infinitas, que existe un cambio interno en nosotros cuando realmente dedicamos los sentidos completos a nuestra cereza favorita. Se disfruta, conmueve, excita, exalta, invita a querer vivir toda la vida con una pinta en mano. El alma del hombre se hace noble, se ennoblecen hasta los mas duros de carácter. Se ama, se vive, se comparte.

El beber una buena cerveza incrementa esa parte humana que tenemos todos: el corazón. Prueba de ello es que muchos artistas, inventores, escritores, músicos durante años han otorgado ese poder sensorial a su cerveza favorita. Podría apostar a que las mismas sensaciones causa un grandioso trago de cerveza, como aquellas que sentiste cuando besaste a alguien por primera vez. Ese mágico encuentro en donde solo te ves a través de los ojos de quien tienes enfrente. Eso mismo que te cambia por dentro es lo que sentimos cuando abrimos los sentidos a la magia que tenemos dentro de una botella color ámbar.

La próxima vez que tengas frente a ti una joyita cervecera, proponte a amarle y a besarla, piensa en cuantas manos tuvieron que contribuir para que pudiéramos disfrutar, campesinos, granjeros, ingenieros, maestros cerveceros, años de historia y tradición en tu pinta. Si lo haces te apuesto a que la magia que encierran los sabores que tienes frente a ti será el pan de cada día en tu lista de tareas diarias: Beber cerveza con el Alma.

Por eso siempre hablamos de DESPERTAR paladares dormidos. Porque precisamente estamos dormidos ante millones de maravillas que pasan a lo largo del día. Nos preocupan muchas cosas a diario, vivimos en un país complicado, pero, siempre tenemos esa gran opción de darle a nuestra alma un fuerte abrazo, de llegar a casa y disfrutar con nuestra familia un sorbo de malta ya fermentada. De darles a nuestros hijos un beso que dura en tiempo un instante pero en la memoria estará para siempre y si después viene ese “apapacho” escúchala, tócala, mírala y bébela despacio, no hay prisa, sorbo a sorbo siente como entra dentro de tu pecho y se queda ahí para verte dormir.

Estoy convencido que tu vida no será la misma si lo hacen con esta conciencia.

La recomendación no es beber mucha cerveza, sino buena cerveza y hacerlo con todos los sentidos para que el alma sienta cuan agradecido estas. 

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